¿PROFESOR EMPÁTICO O PUNITIVO? ASÍ AFECTA LA EMPATÍA DEL PROFESOR

La empatía del profesor tiene un efecto directo en el comportamiento del niño

 

Que el profesor afecta al resultado académico de sus alumnos es un fenómeno bien conocido a través del famoso Efecto Pigmalión.  Según este principio, las expectativas del maestro respecto a sus alumnos afectarán a su rendimiento. Es por ello que habitualmente sus previsiones académicas tenderán coincidir con el resultado final.  Sean buenas o malas, casi siempre se cumplirán sus predicciones.  Y no sucede porque sean adivinos, sino porque la forma de ser del profesor, y que crea o no en el niño como alumno, lo afectará mucho.  Pero además de creer o no en el niño, se ha comprobado que la empatía del profesor también afecta.  En este caso, en la gestión del mal comportamiento de algunos niños en clase.

 

La calidad de las relaciones de los estudiantes con los maestros es uno de los predictores más fuertes del comportamiento en el aula.

 

El estilo punitivo y las políticas de “tolerancia cero” no ayudan a mejorar el mal comportamiento, según algunas evidencias científicas

 

Un estudio de la Universidad de Stanford, en California, realizado en el 2016, puso de manifiesto cómo afecta la actitud del profesor respecto a los problemas de conducta.  Cuando éste adopta una posición empática, pudieron observar una reducción traducida en hasta la mitad de expulsiones por motivos disciplinares.  La investigación, conducida por Okonofua, Paunesku y Walton, parte de una premisa que relaciona los problemas de conducta con un estilo concreto de profesorado.  En concreto, caracterizan el problema como el resultado de políticas de disciplina punitiva .  A estas se le añadirían la falta de autocontrol o habilidades interpersonales de los maestros, y la ausencia de habilidades socioemocionales de los  propios estudiantes.

 

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Como expresaron los autores de la investigación, “un principio central de la profesión docente es construir relaciones positivas con los estudiantes, especialmente los estudiantes con dificultades. Pero algunos maestros están expuestos a una «mentalidad punitiva predeterminada» en los entornos escolares debido a las políticas de tolerancia cero sobre el mal comportamiento de los estudiantes”.

 

Como resultado, «los maestros están atrapados entre dos modelos”, explican los autores.  “Un modelo punitivo que dice que hay que castigar a los niños para que se comporten y otro empático que apuesta por construir relaciones sólidas con los niños como base para la enseñanza, especialmente cuando tienen dificultades”.

 

Los maestros con una mentalidad empática hacia los estudiantes tienen mayor probabilidad de gestionar favorablemente a los niños con mal comportamiento

 

 

La empatía como solución

Y contrariamente a lo que se cree, tratar de plantear una disciplina totalitaria funciona peor que mostrar una flexibilidad basada en la empatía. De hecho, en este estudio, bastó una breve intervención dirigida a fomentar una mentalidad empática sobre la disciplina . Con ella redujeron a la mitad las tasas de expulsión de estudiantes durante un año académico.

 

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