MÉTODOS PARA DETECTAR EL ACOSO ESCOLAR

Entre los métodos para detectar el acoso escolar destaca el sociograma por ser una evaluación que utiliza a un alto número de sujetos

El acoso escolar es noticia todos los días.  Por ello es tan importante, no sólo reconocer este problema social que nos afecta a todos, sino también ponerle freno, comenzando por elegir los mejores métodos para detectar el acoso escolar.

El primer paso para terminar con el bullying será reconocer su incidencia para después poder identificarlo

 

La falta de procedimientos fiables y formación reglada como base del fracaso en la identificación del bullying

 

Reconocida la magnitud del problema, ¿qué podemos hacer en el día a día de las escuelas? Actualmente casi todos los colegios, de forma más o menos formal (o como buenamente pueden), tratan de luchar contra el demonio del acoso escolar.  Así y todo, los resultados positivos no se alimentan de buenas intenciones, sino de procedimientos apropiados.  Su mayor dificultad estará, precisamente, en la falta de rigor a la hora de elegir bien los métodos para detectar el acoso escolar y los protocolos de actuación una vez se pone al descubierto su existencia.

 

La falta de rigor suele ser el talón de Aquiles en los métodos para detectar el acoso escolar en los centros educativos

 

Las fórmulas más utilizadas en la evaluación del bullying

 

-La observación

 

Los profesores suelen ser conscientes de la peligrosidad del acoso escolar y de las consecuencias personales, no sólo para la víctima, sino también para el resto del grupo.  En este sentido, la clase puede ver afectada su dinámica habitual tanto de aprendizaje como de rendimiento, al estar más preocupada por la dinámica del acoso que por la propia enseñanza.   Bajo esta misma premisa opera el resto del personal del colegio (directores, educadores, auxiliares, personal del comedor y la ruta, bedeles…), quienes procuran mantener los ojos abiertos a las expresiones más habituales del acoso escolar.

 

La fórmula de la observación directa es y será siempre imprescindible, pero es insuficiente porque deja de lado algunas zonas ocultas en las que el bullying tiene lugar, además de sus manifestaciones más sutiles.

 

El autoinforme suele incluir también preguntas acerca de las emociones del alumno frente al acoso escolar, así como sobre el supuesto origen del problema

 

-El autoinforme

 

Entre los métodos para detectar el acoso escolar, es el más utilizado por ser relativamente sencillo y rápido.  Consiste en abordar al individuo entrevistado, en este caso al niño, con preguntas personales en relación al acoso escolar. Las cuestiones contempladas ahondarán tanto en la actitud como en la conducta del niño en relación al acoso escolar y su frecuencia o grado de implicación en el asunto.

 

A pesar de su popularidad, el autoinforme como método para evaluar el acoso escolar se ha criticado mucho por estar muy sesgado por la subjetividad.  Las respuestas estarán siempre basadas en la perspectiva individual del alumno, que podría tener errores de percepción e interpretación.

 

El heteroinforme valora la información individual, pero referida al grupo en su conjunto, y a otros individuos del grupo y por ello resulta más fiable

 

-El heteroinforme

 

Al igual que el informe, el heteroinforme se utiliza comúnmente para evaluar la posible existencia de bullying en las aulas.  En esta ocasión, el objeto de las preguntas, en lugar de centrarse en sobre información personal y subjetiva referida a la persona, adquiere un carácter grupal.  Es por ello que, entre los métodos para detectar el acoso escolar, se considera una alternativa más fiable, en la medida en que contempla a un mayor número de personas.

 

Los test sociométricos online son económicos, fiables y rápidos de aplicar

 

Entre los heteroinformes más fiables se encuentra el sociograma, un procedimiento por el que se recoge información sobre los lazos sociales que surgen de forma natural en el aula.  El sociograma o test sociométrico aporta información de gran fiabilidad sobre las relaciones tanto de afinidad como de rechazo que surgen entre los niños miembros de un grupo.

 

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